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18 de abril de 2011

¿Dónde me instalo?

Una de las preocupaciones a la hora de iniciar el negocio es dónde situar la sede social de la empresa. En este sentido, hay que distinguir entre un negocio de cara al público (tienda de ropa, negocio de hostelería, etc.) o sencillamente, una oficina desde donde gestionar nuestra actividad, realizar reuniones y recibir, como mucho, a algunos clientes.

En el primero de los casos, la situación será una decisión crítica, pues gran parte del éxito dependerá de la ubicación de nuestro negocio. Hay que establecer un equilibrio entre el emplazamiento del local y el coste de alquiler del mismo. Por ejemplo, en los centros comerciales la afluencia de público es muy alta, pero un local, por muy pequeño que este sea, no baja de los 1.500-2.000 € de alquiler mensual. En cambio, si decidimos ahorrar en este concepto y buscar una ubicación por 300 €, posiblemente tardemos mucho más en dar a conocer a nuestra empresa y no generemos la suficiente afluencia de clientes como para cubrir, si quiera, costes. Será cuestión, pues, de hacer un análisis exhaustivo y confrontar pros y contras de elegir una u otra ubicación.





Por otro lado, si solo queremos tener una oficina donde centralizar la empresa, la decisión sobre la ubicación de la misma no es tan importante y podremos ahorrar algunos euros en el alquiler. En los tiempos de crisis en los que estamos inmersos, es fundamental reducir los costes al máximo, por lo que debemos optar por un local que nos permita desarrollar nuestra actividad sin grandes alardes ni lujos. En mi caso, la empresa ha tenido cuatro sedes sociales distintas en casi 6 años y les explico el porqué.

Cuando fundé la empresa, después de finalizar el Programa Universitario de Apoyo a la Creación de Empresas de la FULP, decidimos crear, entre todos los participantes del mismo, la Asociación Canaria de Emprendedores Universitarios para unir fuerzas, generar sinergias y, sobre todo, compartir instalaciones y reducir costes. Para ello, alquilamos un chalet en el Monte Lentiscal y nos repartimos las habitaciones para que cada uno instalara su oficina. En ese lugar estuvimos prácticamente 5 años, pero tuvimos que abandonarlo porque nos repartíamos el alquiler de la casa completa entre todas las empresas y, muchas de ellas, cerraron o, simplemente, mudaron su sede a otro lugar, por lo que el importe que teníamos que pagar el resto se disparó hasta importes inasumibles.

Posteriormente, las tres empresas que quedábamos en la casa, decidimos instalarnos en otro chalet situado a 50 metros del anterior, con la ventaja de que, en este caso, solo pagábamos por oficina y no por el alquiler de la casa entera. Sin embargo, por problemas de cobro de facturas por parte de los ayuntamientos con los que trabajábamos, nos vimos obligados a buscar una oficina con un coste inferior, pues nuestra liquidez era mínima y había que poner en marcha una "economía de guerra".

Así, empezamos a compartir oficina con nuestros amigos Gustavo y Ulises, de la empresa SOINTELCA, en un pequeño, pero muy bien ubicado local del casco de Santa Brígida, justo al lado de la iglesia. No obstante, solo pudimos estar en él un mes, pues las malas artes y las envidias de una empresa de la competencia, también radicada en Santa Brígida (no pongo su nombre porque no merecen que les haga publicidad, pero si alguien conoce la zona, sabrá de quiénes hablo) nos hicieron mudarnos por cuarta vez. Las gerentes de dicha empresa son vecinas de la casera del local y, utilizando un asqueroso chantaje emocional, le instaron a echarnos. Ya ven cómo funcionan las cosas aquí...

A día de hoy, estamos instalados en una bonita oficina en la misma calle del Ayuntamiento, pagando un alquiler asequible y con unas instalaciones adecuadas a lo que necesitamos: ni más ni menos.

14 de abril de 2011

Buscando financiación

Una de las principales preocupaciones de todo emprendedor a la hora de iniciar su propio negocio, es encontrar la financiación necesaria para arrancar. En las diferentes charlas que he tenido la posibilidad de impartir en facultades y escuelas, los alumnos apuntan a la financiación como el mayor obstáculo a la hora de convertirse en emprendedores. Sin embargo, no es necesario tener grandes ahorros ni nadar en dinero para construir una empresa con la que ganarse la vida. Es cierto que teniendo un colchón financiero es más factible soportar los primeros momentos de vida de una empresa, que se caracterizan, por norma general, por generar unos costes superiores a los ingresos. No obstante, se puede consolidar un negocio sin disponer de unos recursos propios importantes, como fue mi caso y el de muchos emprendedores que conozco.


Existen fórmulas de financiación interesantes a las que nos podemos acoger si no disponemos de recursos para ello. Como dije al principio, no quiero convertir este blog en un manual de teoría, así que expondré las que yo he utilizado, comentando sus ventajas e inconvenientes:

- Las 3F (family, friends & fools): Echar mano de familia, amigos y "tontos" es un recurso muy utilizado pero que dejaría, bajo mi punto de vista, como último recurso. Lo que sí es importante es tener el apoyo moral y anímico tanto de tu familia (generalmente preferirán que estudies oposiciones para ser funcionario) como de tus amigos (algunos te tildarán de loco).

- Microcréditos sociales: las cajas de ahorro destinan un porcentaje de sus beneficios a obra social y, una de sus finalidades es otorgar microcréditos a personas que carecen de la solvencia necesaria. En mi caso, La Caixa me concedió uno por un importe de 24.000 €, que fui pagando durante 4 años. La ventaja es que no necesitas avalista, pues con la garantía personal del emprendedor es suficiente. Lo interesante es estar promovido por alguna entidad relacionada con el mundo de la emprendeduría, como la FULP, la Cámara de Comercio o el Gran Canaria Emprende del Cabildo de Gran Canaria.

- Préstamos bancarios: ir a una entidad financiera a solicitar un préstamo para emprender un negocio puede ser, a día de hoy, un motivo de burla. Los bancos han cerrado el grifo de la financiación y más en el caso de proyectos nuevos. La única posibilidad es que conozcas a un director de oficina. Si no, descarta, por ahora, esta opción.

- Subvenciones públicas: existen numerosas subvenciones promovidas por entidades públicas (Cabildos, Gobierno Autónomo, Estado,...) que dan dinero a fondo perdido. En Canarias, una subvención especialmente interesante es la de I+E, que concede el Servicio Canario de Empleo. También es interesante, en el caso de personas que tengan derecho a cobrar el paro durante largo tiempo, solicitar el pago único de la prestación por desempleo. Mi experiencia con las subvenciones públicas no ha sido positiva, pues además de suponer una pérdida de tiempo y energía a la hora de solicitarlas y, sobre todo, justificarlas, el cobro de las mismas se dilata en el tiempo inexplicablemente, por lo que cuando recibimos el dinero quizás ya no nos haga tanta falta.


Como verán, existen numerosas fórmulas de financiación interesantes para que los emprendedores puedan optar por el camino de la creación de su propia empresa. Si tú eres uno de los que pensaba que no tener recursos propios te impedía ser emprendedor, ya no tienes excusa para empezar a andar. ¡ADELANTE!

31 de marzo de 2011

Empecemos por el principio

Antes de entrar en materia, creo que es importante hablar de cómo llegué a ser empresario y qué pasó por mi cabeza cuando decidí optar por ese camino. Fíjense que digo "empresario" y no "emprendedor", porque llevo casi seis años siendo empresario, pero considero que toda mi vida he sido emprendedor. Con esto quiero hacer notar que mientras que ser empresario es una opción profesional que se hace efectiva cuando creas tu propia empresa, ser emprendedor es mucho más que eso, diría que es una filosofía de vida.

Siempre me he considerado una persona inquieta y curiosa, con un gran afán por conocer y saber. Sin embargo, y es algo que me frustró muchísimo, cuando llegó el momento de elegir mi camino profesional, descubrí que no tenía una vocación concreta. Veía a amigos que tenían claro qué carrera escoger, porque comentaban que desde pequeños su sueño era ser médico, ingeniero o maestro. Yo, sin embargo, no lo tenía nada claro. Por razones puramente prácticas, escogí la carrera de Empresariales, aunque no las tenía todas conmigo. Siempre comento que el que termina Ingeniería es ingeniero, el que completa la carrera de Medicina es médico o el que hace Trabajo Social es trabajador/a social, pero que el que aprueba la carrera de Empresariales, no es empresario.
Al terminar la carrera (estamos hablando del año 2002) ya empezó a asomar en mi el gusanillo de la emprendeduría. Trabajé por cuenta ajena en sectores como la auditoría de cuentas, la banca (con traslado a Tenerife incluido) y la administración pública. Fue en este último donde confirmé que el trabajo de funcionario no es para mi, que necesitaba emociones. Me levantaba todos los días sin motivación, pues realizaba un trabajo administrativo tremendamente repetitivo y monótono.

Fue en 2004 cuando empecé a tomar en serio el convertirme en empresario. Contacté con los responsables de algunas de las enseñas hosteleras más importantes de Gran Canaria (Pepe Chiringo y La Garriga), pero por una cosa o por otra no salió nada en claro. Entonces, de casualidad mientras navegaba por internet, topé con una estadística que condicionaría los siete años siguientes de mi vida: Evolución de la población mayor en España. La tabla indicaba que las previsiones para el año 2050 evidenciaban que una de cada tres personas, tendría 65 años o más. Se iluminó la bombilla.

Tardé más de un año en darle forma a la empresa, para lo que conté con la inestimable ayuda de la Fundación Universitaria de Las Palmas y su Programa Universitario de Apoyo a la Creación de Empresas. Así, el 7 de septiembre de 2005, se crea la empresa TE AYUDO. Pasé a ser empresario...