5 de abril de 2011

Construyendo desde cero

Cuando pones en marcha una empresa y, sobre todo, cuando lo haces solo, hay que tener en cuenta  infinidad de cosas: buscar el nombre, la sede social, diseñar (o subcontratar) el logotipo, formalizar las escrituras de la sociedad -o darte de alta como autónomo-, cumplir con las obligaciones tributarias y de la Seguridad Social, preparar una campaña publicitaria de lanzamiento y así mil y un detalles importantes. Afortunadamente, para todas las obligaciones formales se creó hace ya bastante tiempo la Ventanilla Única Empresarial que, en Gran Canaria, ofrece la Camara de Comercio de Las Palmas.



Precisamente en el momento en el que creé TE AYUDO, el Gobierno puso en marcha un nuevo tipo de sociedad - la Sociedad Limitada Nueva Empresa (S.L.N.E.)- que pretendía facilitarle las cosas a los emprendedores, reduciendo bastante los plazos de constitución. Sin embargo, como en casi todo lo relacionado con los trámites públicos, la teoría y la práctica no fueron de la mano. De hecho, al poco tiempo de ponerla en marcha, decidieron eliminirla pues eran más las desventajas que los beneficios. Desgraciadamente, yo fui uno de los que creyó en las "supuestas ventajas" de la S.L.N.E. y caí en la trampa. La razón social de mi sociedad -un churro de letras y números sin sentido- es la herencia que me dejó la promesa del Gobierno. Mis relaciones con las instituciones públicas comenzaban mal. Les aseguro que fueron a peor... 

Ciertamente, todo este tipo de trámites iniciales puede ser muy engorroso pero, al menos en mi caso, la ilusión por iniciar mi propia aventura empresarial compensaba con creces este exceso de burocracia. No obstante, aún me sigue pareciendo tercermundista que en la era digital en la que vivimos, nos veamos obligados a recorrer este laberinto administrativo, con el considerable retraso que ello conlleva. Sin embargo, con nuestro estado de motivación será imposible que esas pequeñeces nos echen atrás.

En mi caso, pasados casi seis años, puedo afirmar, sin ninguna duda, que los trámites iniciales han sido un juego de niños comparado con todo lo que ha venido después. Precisamente, del principio de todo eso que ha venido después, tratará la siguiente entrada de este blog.