18 de mayo de 2011

¡Indignados!

Hoy quiero abrir un paréntesis entre tanta entrada empresarial y hablar sobre el movimiento "DEMOCRACIA REAL YA", cuyo momento culminante (por ahora...) tuvo lugar el pasado domingo 15 de mayo con las manifestaciones que se sucedieron a lo largo y ancho del territorio nacional. Decenas de miles de personas de más de cincuenta ciudades españolas salieron a la calle, por fin, para protestar por la situación social, política y económica en la que estamos inmersos y para proclamar que "No somos mercancía en manos de políticos y banqueros".




Concretamente, en la concentración convocada en Las Palmas de Gran Canaria, más de 5.000 personas, según la organización, se dieron cita en la Plaza de las Ranas para hacer un recorrido hasta la Delegación del Gobierno, portando pancartas con lemas como: "No hay pan para tanto chorizo", "Mientras los nietos están en paro, los abuelos trabajan" o "No nos representan". Yo, que estuve en la manifestación, pude comprobar que, al contrario de lo que algunos quieren hacernos creer, no fueron solo jóvenes antisistema los que asistieron a la misma, sino que en ella se encontraba una amplia representación de todos los sectores de la sociedad: profesores, empresarios, jubilados, universitarios en paro, inmigrantes, funcionarios y, en definitiva, ciudadanos corrientes cansados de este sistema que solo favorece a unos pocos, a costa de la mayoría.

Personalmente, observar tal muestra de hastío, indignación y ganas de cambiar las cosas, me llenó de esperanza y supuso una bocanada de aire fresco en mi creencia de que la sociedad estaba dormida y anestesiada ante tantas injusticias sociales y económicas. Les puedo asegurar que durante gran parte del recorrido y en la lectura de los manifiestos en la Plaza de la Feria, se me erizó la piel en más de una ocasión, admirado ante la asombrosa e inesperada respuesta de miles de ciudadanos anónimos con ganas de luchar por hacer de éste un mundo más justo y habitable.

Pero, afortunadamente, este movimiento no se queda aquí. La manifestación del domingo fue solo el principio de lo que, estoy seguro de ello, se convertirá en una de las mayores movilizaciones ciudadanas de los últimos tiempos. Espero y deseo que el camino de este despertar ideológico y social termine cuando los partidos políticos, las multinacionales y todos los entes que manejan los hilos de esta sociedad injusta y egoista dejen de dar la espalda a la población y comiencen a gobernar pensando en el bienestar de los ciudadanos y no en el de solo unos pocos. Sigamos luchando hasta que ese día llegue. ¡¡ÚNETE!!


7 de mayo de 2011

La problemática de los recursos humanos

Muchas actividades empresariales requieren la contratación de un número determinado de empleados para llevar a cabo tareas que el empresario no puede realizar, bien porque no está capacitado para ello, bien por razones de tiempo. Así, existen determinados sectores que son intensivos en mano de obra como, por ejemplo, el de la atención a personas dependientes. El crecimiento de un negocio de este tipo implica, paralelamente, un aumento en la contratación de asalariados para cubrir el incremento en los servicios. Afortunada o desgraciadamente, esto traerá aparejado una cascada de problemas y situaciones de conflicto que habremos de afrontar con la mayor sensibilidad posible.

Antes de entrar de lleno en el asunto y a fin de evitar suspicacias, es conveniente aclarar que bajo mi punto de vista, los empleados son los aliados perfectos para el buen funcionamiento de la empresa, que son capaces, por sí solos, de levantar o hundir cualquier empresa (si bien, el empresario dispone de herramientas para evitar esto último) y que una de las tareas más importantes de un emprendedor es cuidar y mantener motivada a su plantilla, lo cual redundará en beneficio de todos.



La relación entre personas, ya sea en el ámbito familiar, entre amigos, pareja, socios o compañeros de trabajo, siempre ha sido (y será) fuente de conflictos. Diferencias de carácter, intereses encontrados, divergencias en las opiniones, celos y envidias, son algunas de las causas de la infinidad de problemas que, día tras día, surgen en el ámbito de las relaciones de cualquier tipo. Y el mundo de la empresa -formado, no olvidemos, por personas- no es ajeno a todo ello.

En el ámbito laboral y empresarial, los conflictos relacionales pueden ser de muchos tipos: discrepancias entre socios en la forma de gestionar la empresa o en decisiones puntuales, problemas con clientes y/o proveedores, desacuerdos entre jefe y empleado (y/o viceversa), conflictos entre empleados... Hablaré sobre los dos últimos.

¿Quién no conoce a alguien que se queje de lo mal que se porta su jefe? ¿Que se sienta perjudicado por el mal hacer de su superior? ¿Que esté pensando en cambiar de trabajo porque no soporta al que le manda? Creo que todos conocemos, al menos, a uno que cumpla estas premisas. Es más, quizás, seas tú el que esté en esta situación. Esto existe desde que el mundo es mundo y la empresa es empresa. Yo también he trabajado por cuenta ajena y también me quejé de mi jefe. Sin embargo, eso me ha servido para hacer un ejercicio de empatía e intentar ponerme en el lugar del empleado a la hora de analizar el problema en cuestión. Cierto es que podemos encontrarnos con subordinados ante los que, debido a su actitud, el despido sea la única opción. Pero, incluso en esos casos, es interesante hacer autocrítica y valorar si, quizás, no supimos sacar lo mejor de ellos o si fuimos los causantes de su poca implicación. Analizar todos los supuestos nos ayudará a no cometer los mismos errores en el futuro.

En el segundo de los casos, los conflictos entre empleados pueden afectar y, de hecho, lo hacen sobremanera, a la estabilidad de la empresa. Cuando la relación entre dos o más asalariados es mala, el ambiente se enrarece, la motivación disminuye y el rendimiento, tanto individual como grupal, cae en picado. Hay empresarios que, erróneamente, no afrontan la situación ni buscan una solución porque entienden que son problemas personales que no tienen que ver con ellos. Craso error. Probablemente, este sea el principio del fin.

En estos casos, una reunión A TIEMPO con los implicados en cuestión, para comentar el origen del conflicto, acercar posturas, aclarar malentendidos y buscar soluciones, puede suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso y evita, además, agrandar el efecto bola de nieve que siempre se produce en estas situaciones. Hablar con franqueza, poner las cartas sobre la mesa y mostrar una actitud conciliadora, facilita notablemente el alcanzar una solución satisfactoria para todas las partes implicadas.



En ambos casos -como sucede en la vida cotidiana- la comunicación es fundamental. Fomentar un ambiente de confianza, propiciar espacios de reunión donde se pueda hablar con normalidad y franqueza sobre los problemas que afectan al bienestar del grupo y de sus individuos y utilizar un estilo de dirección abierto, que permita a los empleados aportar propuestas de mejora en la forma de realizar su trabajo y dar rienda suelta a su creatividad, son medidas que contribuyen a crear un equipo cohesionado e implicado con la empresa.


27 de abril de 2011

¿La innovación siempre es posible?

Hoy convierto este espacio en un videoblog, incluyendo un video realizado por E-cléctica para Innovapyme Canarias, en el que hablo sobre innovación. Aunque pudiera pensarse que, en un sector como el de los servicios sociales, es imposible innovar porque ya está todo inventado, siempre es posible. Como explico en el mismo, innovar no implica, necesariamente, que exista tecnología. Innovar es hacer las cosas de una manera diferente para aportar a tus clientes un valor añadido que no ofrecen otros. Se puede innovar en la gestión de la empresa, en la comercialización del producto/servicio, en la comunicación con tus agentes externos e internos, etc. La entrada de hoy es para escucharla, no para leerla. Aquí tienen el video...

26 de abril de 2011

Diversificando que es gerundio

Crear una empresa implica un riesgo y, más aún si cabe, en un escenario económico tan complicado como en el que nos encontramos. Arriesgamos dinero (en algunos casos, incluso, nuestro propio patrimonio), sacrificamos tiempo que regateamos a nuestra familia y, generalmente, también ponemos en riesgo nuestra propia salud, provocando posibles episodios de estrés, hipertensión y otras patologías relacionadas con las situaciones críticas que genera la gestión de una empresa.

En cuanto al tema económico, cualquier manual empresarial aconseja que no pongamos todos los huevos en la misma cesta, lo que llaman, diversificación del riesgo. Así, es aconsejable tocar diversos sectores, para que si una de las actividades no nos va todo lo bien que desearíamos, los otros negocios puedan compensarla. Esta premisa que, a primera vista, puede parecer muy sencilla, no resulta tan fácil en la práctica (¡ay!, ese abismo entre la teoría y la práctica). De hecho, diversificar el negocio puede, efectivamente, minimizar el riesgo económico -lo cual tampoco siempre es cierto-, pero agrava los otros dos componentes comentados, esto es, la conciliación de la vida profesional y personal y el estado de salud del emprendedor, ya que aumenta exponencialmente el estrés y la dedicación. Así pues, nuevamente en este caso, es aconsejable analizar pros y contras y buscar el tan ansiado como complicado, equilibrio.

En mi caso, debido a la situación comentada en la entrada anterior, he optado por diversificar mi empresa y estamos estudiando entrar en el sector de la formación y de la consultoría, junto con mi amigo Gustavo Martín de SOINTELCA . Les contaré, en sucesivas entradas de mi blog, en qué consisten esos nuevos proyectos que tenemos en mente.

PD: hablando de diversificar, no sé si saben que haciendo click en los anuncios que aparecen en el menú lateral derecho y entre las entradas de mi blog, recibo dinero (poco, pero algo es algo) que me permite, entre otras cosas, poder seguir escribiendo en este blog. Así que si tienen un huequito, agradezco que, de vez en cuando, hagan click en los enlaces que aparecen en los anuncios. Si tienen pensado monetizar su página web o blog, AdSense es una buena opción.

21 de abril de 2011

¿Trabajar con instituciones públicas?

En las anteriores entradas del blog, he dejado caer en alguna ocasión que mi relación con las instituciones públicas no ha sido la mejor, por lo que podría surgir la duda de si, en la situación actual de crisis económica, es acertado tener a un organismo público como cliente. Mi respuesta, en base a mi experiencia es, rotundamente, NO.

Antes de la crisis, trabajar para un ayuntamiento, para un cabildo o para el Gobierno Autonómico era un lujo y te garantizaba, de mejor o de peor manera, unos ingresos fijos. No corrías el riesgo de que el cliente quebrara y no pudieras cobrar lo vendido. Sin embargo, una entidad pública no puede, legalmente, declararse insolvente, aunque más de un ayuntamiento se encuentre, actualmente, en una situación de quiebra técnica.

Pero con la crisis, se ha destapado abiertamente la situación financiera de muchas entidades del sector público, que durante la época de bonanza gastaron a manos llenas, crearon plazas de funcionario o de personal laboral que no eran necesarias y contrataron asesores de dudosa valía, pensando que los ingresos por licencias de construcción -una de las principales entradas de dinero de los ayuntamientos- serían eternos. La burbuja inmobiliaria explotó, las fuentes de ingreso se redujeron drásticamente, pero los gastos (en muchos casos, superfluos) se mantuvieron constantes. Las entidades públicas, demostrando muy poca cintura, optaron por el endeudamiento indiscriminado, en lugar de adaptar sus estructuras a la nueva situación. Hay que tener en cuenta que hay casos de ayuntamientos en los que los gastos de personal (capítulo 1) suponen más de la mitad del presupuesto anual.

En mi caso, mi experiencia con entidades públicas se limita a tres ayuntamientos: Santa Brígida, Telde y Valsequillo. Con este último solo trabajamos un mes, aportando una trabajadora a su Servicio de Ayuda a Domicilio, para cubrir algunas bajas de su personal fijo. En el caso de Santa Brígida, somos los actuales adjudicatarios del Servicio de Ayuda a Domicilio en el municipio, desde que hace casi cuatro años ganamos el concurso público para la gestión del mismo. Este ayuntamiento, con sus más y sus menos, ha cumplido con sus compromisos de pago en los plazos previstos, con un período de cobro que oscila entre los 30 y los 60 días. Solo en los cambios de ejercicio, el retraso ha superado los cinco meses.

El caso del Ayuntamiento de Telde requiere una mención aparte. En abril de 2009 fui contratado por la Concejalía de Servicios Sociales para gestionar el Centro de Estancias Diurnas para enfermos de Alzheimer de La Pardilla. Para ello, se contrataron ocho nuevos empleados, en distintas categorías profesionales (gerocultores, trabajadora social, psicóloga, fisioterapeuta, etc.). Los problemas de cobro, a pesar de ser un servicio catalogado por ellos como prioritario, empezaron desde el principio. En noviembre de 2010, cansado de la situación y con una deuda que llegaba casi a las seis cifras, abandonamos la gestión del centro. Actualmente, la deuda aún no ha sido saldada, lo que ha provocado serios contratiempos en la situación financiera de la empresa. Aún, seis meses después, seguimos arrastrando las consecuencias del impago del ayuntamiento.

Como ven, son las propias entidades públicas, supuestas garantes del bienestar de los ciudadanos, las primeras culpables de que muchas empresas estén echando el cierre. Nosotros, por ahora, seguimos aguantando como podemos, a la espera de cobrar, de una vez, el dinero ganado con nuestro trabajo y sacrificio.

18 de abril de 2011

¿Dónde me instalo?

Una de las preocupaciones a la hora de iniciar el negocio es dónde situar la sede social de la empresa. En este sentido, hay que distinguir entre un negocio de cara al público (tienda de ropa, negocio de hostelería, etc.) o sencillamente, una oficina desde donde gestionar nuestra actividad, realizar reuniones y recibir, como mucho, a algunos clientes.

En el primero de los casos, la situación será una decisión crítica, pues gran parte del éxito dependerá de la ubicación de nuestro negocio. Hay que establecer un equilibrio entre el emplazamiento del local y el coste de alquiler del mismo. Por ejemplo, en los centros comerciales la afluencia de público es muy alta, pero un local, por muy pequeño que este sea, no baja de los 1.500-2.000 € de alquiler mensual. En cambio, si decidimos ahorrar en este concepto y buscar una ubicación por 300 €, posiblemente tardemos mucho más en dar a conocer a nuestra empresa y no generemos la suficiente afluencia de clientes como para cubrir, si quiera, costes. Será cuestión, pues, de hacer un análisis exhaustivo y confrontar pros y contras de elegir una u otra ubicación.





Por otro lado, si solo queremos tener una oficina donde centralizar la empresa, la decisión sobre la ubicación de la misma no es tan importante y podremos ahorrar algunos euros en el alquiler. En los tiempos de crisis en los que estamos inmersos, es fundamental reducir los costes al máximo, por lo que debemos optar por un local que nos permita desarrollar nuestra actividad sin grandes alardes ni lujos. En mi caso, la empresa ha tenido cuatro sedes sociales distintas en casi 6 años y les explico el porqué.

Cuando fundé la empresa, después de finalizar el Programa Universitario de Apoyo a la Creación de Empresas de la FULP, decidimos crear, entre todos los participantes del mismo, la Asociación Canaria de Emprendedores Universitarios para unir fuerzas, generar sinergias y, sobre todo, compartir instalaciones y reducir costes. Para ello, alquilamos un chalet en el Monte Lentiscal y nos repartimos las habitaciones para que cada uno instalara su oficina. En ese lugar estuvimos prácticamente 5 años, pero tuvimos que abandonarlo porque nos repartíamos el alquiler de la casa completa entre todas las empresas y, muchas de ellas, cerraron o, simplemente, mudaron su sede a otro lugar, por lo que el importe que teníamos que pagar el resto se disparó hasta importes inasumibles.

Posteriormente, las tres empresas que quedábamos en la casa, decidimos instalarnos en otro chalet situado a 50 metros del anterior, con la ventaja de que, en este caso, solo pagábamos por oficina y no por el alquiler de la casa entera. Sin embargo, por problemas de cobro de facturas por parte de los ayuntamientos con los que trabajábamos, nos vimos obligados a buscar una oficina con un coste inferior, pues nuestra liquidez era mínima y había que poner en marcha una "economía de guerra".

Así, empezamos a compartir oficina con nuestros amigos Gustavo y Ulises, de la empresa SOINTELCA, en un pequeño, pero muy bien ubicado local del casco de Santa Brígida, justo al lado de la iglesia. No obstante, solo pudimos estar en él un mes, pues las malas artes y las envidias de una empresa de la competencia, también radicada en Santa Brígida (no pongo su nombre porque no merecen que les haga publicidad, pero si alguien conoce la zona, sabrá de quiénes hablo) nos hicieron mudarnos por cuarta vez. Las gerentes de dicha empresa son vecinas de la casera del local y, utilizando un asqueroso chantaje emocional, le instaron a echarnos. Ya ven cómo funcionan las cosas aquí...

A día de hoy, estamos instalados en una bonita oficina en la misma calle del Ayuntamiento, pagando un alquiler asequible y con unas instalaciones adecuadas a lo que necesitamos: ni más ni menos.

14 de abril de 2011

Buscando financiación

Una de las principales preocupaciones de todo emprendedor a la hora de iniciar su propio negocio, es encontrar la financiación necesaria para arrancar. En las diferentes charlas que he tenido la posibilidad de impartir en facultades y escuelas, los alumnos apuntan a la financiación como el mayor obstáculo a la hora de convertirse en emprendedores. Sin embargo, no es necesario tener grandes ahorros ni nadar en dinero para construir una empresa con la que ganarse la vida. Es cierto que teniendo un colchón financiero es más factible soportar los primeros momentos de vida de una empresa, que se caracterizan, por norma general, por generar unos costes superiores a los ingresos. No obstante, se puede consolidar un negocio sin disponer de unos recursos propios importantes, como fue mi caso y el de muchos emprendedores que conozco.


Existen fórmulas de financiación interesantes a las que nos podemos acoger si no disponemos de recursos para ello. Como dije al principio, no quiero convertir este blog en un manual de teoría, así que expondré las que yo he utilizado, comentando sus ventajas e inconvenientes:

- Las 3F (family, friends & fools): Echar mano de familia, amigos y "tontos" es un recurso muy utilizado pero que dejaría, bajo mi punto de vista, como último recurso. Lo que sí es importante es tener el apoyo moral y anímico tanto de tu familia (generalmente preferirán que estudies oposiciones para ser funcionario) como de tus amigos (algunos te tildarán de loco).

- Microcréditos sociales: las cajas de ahorro destinan un porcentaje de sus beneficios a obra social y, una de sus finalidades es otorgar microcréditos a personas que carecen de la solvencia necesaria. En mi caso, La Caixa me concedió uno por un importe de 24.000 €, que fui pagando durante 4 años. La ventaja es que no necesitas avalista, pues con la garantía personal del emprendedor es suficiente. Lo interesante es estar promovido por alguna entidad relacionada con el mundo de la emprendeduría, como la FULP, la Cámara de Comercio o el Gran Canaria Emprende del Cabildo de Gran Canaria.

- Préstamos bancarios: ir a una entidad financiera a solicitar un préstamo para emprender un negocio puede ser, a día de hoy, un motivo de burla. Los bancos han cerrado el grifo de la financiación y más en el caso de proyectos nuevos. La única posibilidad es que conozcas a un director de oficina. Si no, descarta, por ahora, esta opción.

- Subvenciones públicas: existen numerosas subvenciones promovidas por entidades públicas (Cabildos, Gobierno Autónomo, Estado,...) que dan dinero a fondo perdido. En Canarias, una subvención especialmente interesante es la de I+E, que concede el Servicio Canario de Empleo. También es interesante, en el caso de personas que tengan derecho a cobrar el paro durante largo tiempo, solicitar el pago único de la prestación por desempleo. Mi experiencia con las subvenciones públicas no ha sido positiva, pues además de suponer una pérdida de tiempo y energía a la hora de solicitarlas y, sobre todo, justificarlas, el cobro de las mismas se dilata en el tiempo inexplicablemente, por lo que cuando recibimos el dinero quizás ya no nos haga tanta falta.


Como verán, existen numerosas fórmulas de financiación interesantes para que los emprendedores puedan optar por el camino de la creación de su propia empresa. Si tú eres uno de los que pensaba que no tener recursos propios te impedía ser emprendedor, ya no tienes excusa para empezar a andar. ¡ADELANTE!